miércoles, 25 de octubre de 2017

Ruta al desastre


Tarde de domingo. Voy aparcando la resaca en un cajón y despejo poco a poco la cabeza a base de analgésicos y socorridas botellas de agua. Me arrastro hasta el ordenador con la parsimonia del lémur borracho en el que me he convertido. El mareo se hace patente a intervalos de 15 minutos. Si me muevo mucho en la silla voy a necesitar la fregona.

Breve vistazo a mi lista de contactos de STEAM, todos ellos conectados al shooter de moda. Como me meta en un juego de tiros con el motion sickness que llevo encima los chupitos de bourbon de Tennessee de anoche acabarán brotando por mi prominente perfil griego.

Empiezo a pulular por el catálogo del videoclub de videojuegos del sr. Gaben cuando de repente un logo de colorines y una música MIDI machacona y azucarada me asalta desde uno de los banners adjuntos. La palabra FREE parpadea bajo el título. Cada destello le confiere una intensidad tan tentadora como el neón de un burdel de carretera. Cuando me doy cuenta he sido presa del click bait y estoy en la pantalla del gestor de descargas.
Doki Doki Literature Club! (DDLC) Me acabo de bajar lo que a todas luces aparenta ser la visual novel moe más jugada en la actualidad. Si ha terminado en STEAM y aún encima gratis esta mierda ha de ser carne de YouTubers en breve.

La verdad es que no soy muy de Visual Novels. Necesito determinado talante para plantarme delante de una aventurilla conversacional. El juego en si no aparenta ser un eroge por lo que muestra su ficha en la web así que me dispongo a darle una oportunidad. Ante el tedio de la tarde de domingo y el resacote que llevo encima el plan tampoco es ni medio malo. Voy a darle un try a una de las rutas mientras se me pasa la melopea y si me agrada lo intentaré con el resto de las féminas.

Primera hora de juego. Entre chibi migraña y reflujo ácido en la boca del estómago voy familiarizándome con el arquetípico sistema de juego. La historia es un cliché con patas. Tu amiga de la infancia/vecina/compañera de clase te invita a su club de literatura y te presenta a el resto de tus potenciales love interest. Tenemos a la susodicha vecinita jovial, a una emo retraida de vuluptuosa figura y a una loli aficionada a la repostería y los mangas. A mayores tenemos a la presidenta del club de literatura, una cuarta chica en el plantel que no parece accesible en principio. Me voy a lo clásico. Como primera opción dado el hecho de que no me apetece devanarme los sesos, mayormente porque los tengo etílicamente ociososos, pues me decanto por Sayori, la amiga de la infancia.

La estructura del juego es amena. Entre día y día la presi del club os pone como deberes hacer un poema para el día siguiente presentárselo al resto del club. Esto genera un pseudo minijuego en el cual hemos de escoger en un cuaderno las palabras del poema entre un listado de adjetivos. A pié de pagina aparecen unos retratos super cuquis de 3 de las protas, la presi del club no está entre ellas. Cada adjetivo se ajusta a la personalidad de las chicas de las rutas así que para ganar afinidad con ellas es cuestión de escoger los correctos. Le voy dando a los que reflejan la personalidad de Sayori y con cada saltito que pega en el pié del cuaderno su representación chibi me confirma que voy acercándome a su ruta.

Pasan las horas de lectura, voy tomando decisiones frente a las distintas preguntas y finalmente encauzo el gameplay hacia el resultado que busco. Tiene lugar la típica secuencia de declaración de amor entre los personajes y todo me lleva a pensar que pese a lo poco que llevo jugado ya estoy frente al final de una de las rutas. Bueno, el juego es gratis capullo, no le pidas peras al olmo. Bastante ha dado de sí la historia para lo que he pagado por ella.
Voy a buscar a la que ahora es mi novia para pasar con ella el día del festival escolar y dado que no responde a las llamadas me presento en su puerta. Como si fuera un capítulo de House allano vilmente la casa de mi amada y me dirijo hasta su habitación. Algo ronda mi atribulada mente.

-A que al final esto si va a ser un eroge...






LO SIGUIENTE SON UNOS SPOILERS ACOJONANTES ASI QUE SI QUERÉIS DISFRUTAR DE LA EXPERIENCIA DDLC AL COMPLETO VOLVED A LEER ESTA ENTRADA TRAS PROBAR EL JUEGO








Se me acaba de bajar la puta borrachera de una patada en el hígado y una puñalada en el kokoro. El juego me asalta con un audio MIDI super siniestro y unos efectos visuales de ruido y estática dignos de La bruja de Blair. Todo se funde a negro y aparece una macabra imagen de la dulce Sayori suspendida de una viga del techo, inerte, colgada con los ojos vidriosos como un conejo desollado en una carnicería.

-¡¡¿¿ PERO QUE COJONES ESTOY JUGANDO ???!!

El juego simula crashear y me lleva de vuelta a la pantalla de título. Aparecen glichs, la música tiene cortos y las animaciones se intercalan. Mi partida se ha borrado misteriosamente. Me cabreo. Y mucho. Me jode porque no lo he visto venir y en determinados momentos era evidente. Había muchas pistas a lo largo del gameplay que me he fumado por no estar atento.

El juego va rompiendo el cuarto muro de una forma secuencial. No existen rutas, no existe visual novel sobre un club de literatura y las 4 chicas que lo regentan. El juego es una historia lineal creada por el desarrollador. Interactúa con el jugador de distintas formas. Apelándole directamente, mediante mensajes en pantalla, modificando ficheros en los instalables del juego, borrándolas del juego. Cada ruta acaba con una muerte violenta, con un macabro resultado o un sórdido escenario. Todo relacionado con Monika, la presidenta del club de literatura. Una especie de dios avatar del creador del juego que manipula en las sombras al resto de las protagonistas. Alimentando las tendencias suicidas de Sayuki, dando rienda suelta al instinto asesino de Yuri o retorciendo la yandere mente de Natsuki.

Incluso en entorno del juego está orientado y engañar al jugador. Hay falsas guías con las rutas en internet. Webs asociadas realmente al juego que aparecen como primeros resultados del buscador y que ayudan a crear una atmosfera real de una Visual Novel al uso en lugar de un juego de terror psicológico.

Resumiendo. Una vez superado el cabreo inicial he de reconocer que el juego ha estado francamente bien. Si tiene alguna actualización o añadido pretendo estar atento para poder jugarla porque como ya he dicho no es una visual novel al uso. Tiene muchísima miga y cuando comprendes lo que estás jugando se vuelve muy adictivo.


MORALEJA: Si tienes resaca no juegues Visual Novels y mejor dedícate a repasar la discografía de Chiquetete.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Serenade from the stars



De cuando en cuando echo mano a los estantes y busco alguna serie vieja. Y cuando digo vieja no quiero decir que sea de los tiempos de Robotech o de cuando el modem de 54 kb hacia los mismos ruidos que un grillo ardiendo en el infierno. Seamos claros. Cuando digo viejo en anime podría estar hablando en un período que va desde los cinco últimos años a los treinta que le han precedido. El desfase en este mundillo es algo que sucede rápido de cojones. Te descuidas dos temporadas y ya escuchas a la chavalada diciendo que Shingeki no Kyojin es un clásico. Por esa puta regla de tres mi bisabuela debía de estar enganchada a telenovelas como Clanad o Utena.

Para el caso, que me lio yo solo y me disperso rápido como el Nesquik.  Al final abrí el armario de la indiferencia para sacar a la luz algo añejo que me arrancase del sopor que me está ofreciendo el catálogo de anime de otoño. Es en esos momentos en los que vas revisando los cutremente pintarrajeados discos en el que te encuentras con uno que por algún motivo ni siquiera está rotulado. Primera reacción lógica.

-"Esta mierda tiene que ser porno. Lo separo y luego le echo un ojo".
Sigo repasando el catálogo serie a serie mientras voy haciendo descartes.
-"Demasiado larga, demasiado ñoña para mi estado emocional actual, demasiado shonen para un tio de 30 tacos..."

Cuando me quiero dar cuenta he vaciado todas las tarrinas de CDs y echado pestes de toda mi glamurosa colección de piratería vintage. Como no tengo claro que ver me resigno a lurkear por Crunchyroll un rato en busqueda de algo potable. En esto que voy volviendo a encerrar en su dungeon toda la morralla cuando el  brillo de un solitario DVD me llama por el rabillo del ojo desde el escritorio.

-"Coño, el disco de porno".

Cierro la puerta del armario y abro ese lector de DVDs que conservo conectado al sobremesa por vergüenza torera.

-"Hay que joderse, pues no era porno".

The legend of Black Heaven o Kacho-Ōji. Fijo que a buena parte ni siquiera os suena de que cojones está hablando el yayo Alverno. El caso es que esta serie pasó sin pena ni gloria por el visionado colectivo de su época pero la verdad es que rezuma mucho mas estilo que parte de la broza que hay ahora mismo en antena.
El argumento es simplón a más no poder. Una raza alienigena está enfrascada en una guerra interestelar en la cual su supervivencia depende completamente de un arma que funciona a base de la música de una vieja gloria del rock. Vale, ya lo se. Como excusa para una serie es una castaña, pero si le dais una oportunidad igual resulta que me dais la razón y no estoy tan jodidamente senil como aparento. El problema es que Gabriel el lider del grupo Black Haven ya no existe. Se ha reconvertido en Oji Tanaka. La vida familiar y la rutina han engullido su espiruto rockero hasta convertirlo en un chupatintas. Básicamente el pobre diablo es un picacódigo, el último mierda seca en su oficina. A mayores en su casa le dan mas bien poco cuartelillo y la vida familiar va haciendo mella en su espiritu heavy. Todo cambia cuando llega a la oficina una hembra despanpanante que parece que solo tiene ojos para el prota. La moza es una alien que ha venido en su busqueda expresamente para que con su música les permita decantar la batalla a su favor.
 Esa música obviamente es una parte vital de la serie. Las canciones se reciclan hasta decir basta pero de cara a la historia eso tiene su razón de ser. La balada del último episodio pone los pelos como escarpias. La animación es noventera y no va a gustar a los polluelos mas jóvenes. Las secuencias generadas por ordenador bajo nuestras perspectiva actual, y para la de la época, son un maloliente mojón sacado del mas deleznable autocad de economato. Pero bueno esto tampoco importa mucho porque el auténtico salseo de este anime son las reflexiones personales que uno saca de verla. Especialmente aquellas que vinculamos a la perdida de nuestros sueños. Esos que todos acabamos mandando a tomar por culo en pos de la estabilidad familiar y otras cosillas que componen nuestras anodinas existencias.
Esta es una de esas series de antes. Una serie en la que primaba muchísimo el contenido que sacas en limpio de su visualización. No tiene que ver con la tpípica serie de temporada con una carga visual importante, unos personajes carismáticos o un argumento original pero que al terminarla te deja más frio que el culo de Elsa tras cincuenta veces cantando Let it go.

Lo dicho. Dadle una oportunidad a esta peculiar serie porque para ver animes sobre adolescentes mojigatas que quieren convertise en idols teneis un quintal de ellas cada temporada pero para ver a viejas glorias del rock reconvertidos en sensatos padres de familia manteniendo afairs con mazizas alienigenas tan tolo teneis Black Heaven.

MORALEJA: "No es porno todo lo que reluce."