Tarde de domingo. Voy aparcando la resaca en un cajón y
despejo poco a poco la cabeza a base de analgésicos y socorridas botellas de
agua. Me arrastro hasta el ordenador con la parsimonia del lémur borracho en el
que me he convertido. El mareo se hace patente a intervalos de 15 minutos. Si me
muevo mucho en la silla voy a necesitar la fregona.
Breve vistazo a mi lista de contactos de STEAM, todos ellos
conectados al shooter de moda. Como me meta en un juego de tiros con el motion
sickness que llevo encima los chupitos de bourbon de Tennessee de anoche acabarán
brotando por mi prominente perfil griego.
Empiezo a pulular por el catálogo del videoclub de
videojuegos del sr. Gaben cuando de repente un logo de colorines y una música MIDI
machacona y azucarada me asalta desde uno de los banners adjuntos. La palabra
FREE parpadea bajo el título. Cada destello le confiere una intensidad tan
tentadora como el neón de un burdel de carretera. Cuando me doy cuenta he sido
presa del click bait y estoy en la pantalla del gestor de descargas.
Doki Doki Literature Club! (DDLC) Me acabo de bajar lo que a
todas luces aparenta ser la visual novel moe más jugada en la actualidad. Si ha
terminado en STEAM y aún encima gratis esta mierda ha de ser carne de YouTubers
en breve.
La verdad es que no soy muy de Visual Novels. Necesito
determinado talante para plantarme delante de una aventurilla conversacional.
El juego en si no aparenta ser un eroge por lo que muestra su ficha en la web
así que me dispongo a darle una oportunidad. Ante el tedio de la tarde de
domingo y el resacote que llevo encima el plan tampoco es ni medio malo. Voy a
darle un try a una de las rutas mientras se me pasa la melopea y si me agrada
lo intentaré con el resto de las féminas.
Primera hora de juego. Entre chibi migraña y reflujo ácido
en la boca del estómago voy familiarizándome con el arquetípico sistema de
juego. La historia es un cliché con patas. Tu amiga de la
infancia/vecina/compañera de clase te invita a su club de literatura y te
presenta a el resto de tus potenciales love interest. Tenemos a la susodicha
vecinita jovial, a una emo retraida de vuluptuosa figura y a una loli
aficionada a la repostería y los mangas. A mayores tenemos a la presidenta del
club de literatura, una cuarta chica en el plantel que no parece accesible en
principio. Me voy a lo clásico. Como primera opción dado el hecho de que no me
apetece devanarme los sesos, mayormente porque los tengo etílicamente ociososos,
pues me decanto por Sayori, la amiga de la infancia.
La estructura del juego es amena. Entre día y día la presi
del club os pone como deberes hacer un poema para el día siguiente presentárselo
al resto del club. Esto genera un pseudo minijuego en el cual hemos de escoger
en un cuaderno las palabras del poema entre un listado de adjetivos. A pié de
pagina aparecen unos retratos super cuquis de 3 de las protas, la presi del
club no está entre ellas. Cada adjetivo se ajusta a la personalidad de las
chicas de las rutas así que para ganar afinidad con ellas es cuestión de
escoger los correctos. Le voy dando a los que reflejan la personalidad de Sayori
y con cada saltito que pega en el pié del cuaderno su representación chibi me
confirma que voy acercándome a su ruta.
Pasan las horas de lectura, voy tomando decisiones frente a
las distintas preguntas y finalmente encauzo el gameplay hacia el resultado que
busco. Tiene lugar la típica secuencia de declaración de amor entre los
personajes y todo me lleva a pensar que pese a lo poco que llevo jugado ya
estoy frente al final de una de las rutas. Bueno, el juego es gratis capullo,
no le pidas peras al olmo. Bastante ha dado de sí la historia para lo que he
pagado por ella.
Voy a buscar a la que ahora es mi novia para pasar
con ella el día del festival escolar y dado que no responde a las llamadas me
presento en su puerta. Como si fuera un capítulo de House allano vilmente la casa
de mi amada y me dirijo hasta su habitación. Algo ronda mi atribulada mente.
-A que al final esto si va a ser un eroge...
-A que al final esto si va a ser un eroge...
LO SIGUIENTE SON UNOS
SPOILERS ACOJONANTES ASI QUE SI QUERÉIS DISFRUTAR DE LA EXPERIENCIA DDLC AL
COMPLETO VOLVED A LEER ESTA ENTRADA TRAS PROBAR EL JUEGO
Se me acaba de bajar la puta borrachera de una patada en el hígado
y una puñalada en el kokoro. El juego me asalta con un audio MIDI super
siniestro y unos efectos visuales de ruido y estática dignos de La bruja de
Blair. Todo se funde a negro y aparece una macabra imagen de la dulce Sayori suspendida de una viga del techo, inerte, colgada con los ojos vidriosos como un conejo
desollado en una carnicería.
-¡¡¿¿ PERO QUE COJONES ESTOY JUGANDO ???!!
El juego simula crashear y me lleva de vuelta a la pantalla
de título. Aparecen glichs, la música tiene cortos y las animaciones se intercalan.
Mi partida se ha borrado misteriosamente. Me cabreo. Y mucho. Me jode porque no
lo he visto venir y en determinados momentos era evidente. Había muchas pistas
a lo largo del gameplay que me he fumado por no estar atento.
El juego va rompiendo el cuarto muro de una forma
secuencial. No existen rutas, no existe visual novel sobre un club de
literatura y las 4 chicas que lo regentan. El juego es una historia lineal
creada por el desarrollador. Interactúa con el jugador de distintas formas. Apelándole
directamente, mediante mensajes en pantalla, modificando ficheros en los
instalables del juego, borrándolas del juego. Cada ruta acaba con una muerte
violenta, con un macabro resultado o un sórdido escenario. Todo relacionado con
Monika, la presidenta del club de literatura. Una especie de dios avatar del
creador del juego que manipula en las sombras al resto de las protagonistas.
Alimentando las tendencias suicidas de Sayuki, dando rienda suelta al instinto
asesino de Yuri o retorciendo la yandere mente de Natsuki.
Incluso en entorno del juego está orientado y engañar al
jugador. Hay falsas guías con las rutas en internet. Webs asociadas realmente
al juego que aparecen como primeros resultados del buscador y que ayudan a
crear una atmosfera real de una Visual Novel al uso en lugar de un juego de
terror psicológico.
Resumiendo. Una vez superado el cabreo inicial he de
reconocer que el juego ha estado francamente bien. Si tiene alguna
actualización o añadido pretendo estar atento para poder jugarla porque como ya
he dicho no es una visual novel al uso. Tiene muchísima miga y cuando
comprendes lo que estás jugando se vuelve muy adictivo.
MORALEJA:
Si tienes resaca no juegues Visual Novels y mejor dedícate a repasar la
discografía de Chiquetete.

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